Artes Técnicas Técnicas japonesas

El arte del Kintsugi. Qué es y en qué consiste esta técnica

8 octubre, 2018

Cada vez que salgo a la montaña y me pongo mis botas, arañadas y sucias, las miro detenidamente y sonrío. Sonrío pensando en lo feliz que soy por tener unas botas arañadas y sucias porque dan fe de que han recorrido muchos caminos, han vivido aventuras y están llenas de experiencias.

Se que esta idea de resiliencia es peregrina en nuestra sociedad. Que la mayoría preferiría tener unas botas limpias e impecables, que eso sería sinónimo de belleza.  Lo que para mi, durante años, ha sido una manera extraña (diferente) de ver el mundo, ha cobrado sentido al descubrir el Kintgusi o Kintsukoroi. Un arte, artesanía y filosofía que nos llega de Japón.

Hemos perdido la capacidad de encontrar el encanto en lo viejo, en lo sucio, “feo” y roto y el Kintsugi nos invita a recuperarlo. 

El kintgusi es un delicado arte que consiste en reparar objetos cerámicos utilizando una mezcla de resina y oro o plata, que permita recobrar la forma original del objeto pero resaltando las grietas, en lugar de ocultarlas.

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Detrás de esta técnica no solo reside una práctica de alto valor artístico y estético, sino que esconde una visión filosófica del mundo en el que vivimos. Rompiendo el mito de la belleza perfecta de lo nuevo y joven, el kintsugi ensalza las cicatrices y el paso del tiempo, entendiendo la imperfección como perfecta.

El kintsugi realza las cicatrices, la fragilidad, la decadencia natural de un objeto víctima del paso del tiempo, y las dota de un protagonismo estético.

Aunque el kintsugi trabaja con cosas materiales, se ha convertido en una auténtica terapia. Realizar una reparación siguiendo los principios del Kintsugi u observar un objeto restaurado con esta técnica nos hace reflexionar sobre nosotros mismos y el paso del tiempo. Sobre nuestras cicatrices y las de los demás, sobre lo que pensamos del mundo que nos rodea.

  Charla TED sobre el Kintsukuroi de Maddie Kelly  

Una casualidad

¿Cuál es el origen de esta técnica? Debemos remontarnos al Japón del s XIV. La casualidad llevó a un artesano japonés del periodo Muromachi  a crear esta técnica. Todo empezó cuando el general Shogun Ashikaga Yoshimitsu (1358-1408) envió a China a reparar dos de sus tazones favoritos. Cuando los tazones llegaron de vuelta el resultado le horrorizó. Habían sido “pegados” con unas grapas que daban al tazón un aspecto rudo, feo y poco práctico. 

Ante tal horror decidió entregárselas a unos artesanos locales para que intentaran enmendar la situación. Fue entonces cuando estos artesanos decidieron arreglar la pieza sin ocultar las grietas convirtiendo estos cuentos en piezas únicas y bella.

De técnica a expresión artística

Desde el punto de vista artístico, el resultado del Kintsugi es la imperfección perfecta. Esta técnica consigue dotar a los objetos de un alto valor artístico y estético.  Llegó a Europa a finales del siglo XIX  a través de las exposiciones universales. En Francia fue una auténtica revolución, se puso de moda y todo el mundo quería adquirir cerámica japonesa.

Muchos artistas se inspiraron en esta ténica para crear su obra, como al escultor, ceramista y modelador francés Jaen Carriés ( 1855 – 1894) . O en la actualidad la artista española Carla Casales, quien ha llevado el Kintsugi y su filosofía a otra escala.

 

El resurgir del Kintsugi

¿Y por qué he decidido hoy dedicar este post al Kintsugi? Quizás hayas escuchado hablar de él en los últimos meses o incluso ya te hayas informado sobre esta técnica y no es casual. El kintsugi se ha puesto de moda en Japón y poco a poco comienza a llegar a nuestro país.

El kintsugi nos muestra que es precisamente cuando la vida nos golpea e hiere cuando se abre ante nosotros un abanico de posibilidades

Lo cierto es que a pesar de ser una técnica artesanal centenaria ha estado olvidad durante años. Sin embargo, a partir de los grandes terremotos que vivió Japón en 2011 y 2016, el Kintsugi ha vuelto a resurgir. Se empezaron a crear talleres y workshops de Kintsugi para ayudar a la población a superar los estragos del terremoto. Ayudarles a reparar sus objetos más preciados y también a sellar sus cicatrices internas tras el trauma de la catástrofe.

La idea ha sido acogida con los brazos abiertos y se extendió rápidamente por todo el país. Ya se venden kits con los materiales necesarios para que la gente pueda hacer sus propias reparaciones en casa.

Fuentes imágenes:  Foto de portada | Foto 1

Seguro que en los próximos meses escucharemos más hablar sobre esta técnica ¿Qué te ha parecido el Kintsugi? ¿Estás de acuerdo con la filosofía de vida que plantea? Gracias por llegar hasta el final en este post, espero que te haya gustado. Un abrazo para todos y todas, sed felices ¡Nos vemos en la resdes!

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